El hombre que soñaba flores

Durante toda su vida el montañero, abogado, escritor, empresario, botánico y humanista esloveno Julius Kugy deambuló, loma arriba loma abajo, por los Alpes Julianos en busca de una misteriosa flor, la Scabiosa Trenta.

Dicha flor ocupó su pensamiento como si del más hermoso ser se tratase. Tal fue la obsesión que la Scabiosa Trenta sembró en Kugy que el escritor, en algunos de sus libros, le dedicó elevadas palabras de pureza y pasión.

Y así tú, flor milagrosa, largamente buscada y apasionadamente deseada por mi corazón, surgirás un día de los sueños de mi anhelo“.

Aquella flor nunca existió, la Scabiosa Trenta no fue más que una ilusión nacida de sus propias ansias.

A lo largo de su vida Julius Kugy no persiguió más que un fantasma. Sin embargo, en su errar fervoroso, Kugy abrió más de cincuenta nuevas rutas en los Alpes Julianos, clasificó decenas de nuevas especies, alcanzó cumbres jamás conquistadas, escribió libros, guió a todo un ejército negándose a empuñar un arma, fundó sociedades y hasta hizo crecer un jardín botánico.

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